lunes, 16 de septiembre de 2013

16 de septiembre de 1955: LA FURIA TOMA EL PODER

Todavía resonaba en la memoria reciente el estridente sonido de las bombas sobre la Plaza de Mayo y la Casa Rosada. Los aviones dejando a su paso una escena nunca vista en la historia argentina.


"La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene 
para mí tanta importancia como la victoria de la segunda guerra mundial, y las fuerzas
 del Imperio Inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto."

Winston Churchill

Discurso en la Cámara de los Comunes 1955.





Todavía resonaba en la memoria reciente el estridente sonido de las bombas sobre la Plaza de Mayo y la Casa Rosada. Los aviones dejando a su paso una escena nunca vista en la historia argentina. 

Imágenes del bombardeo a la Plaza de Mayo
La escena de una plaza regada de cadáveres de niños y trabajadores que, sin ser conscientes de ello, eran víctimas de un salvajismo dispuesto a todo con tal de derrocar a un gobierno democrático, elegido por el 62 % de los votos, que había hecho de su política el ascenso social de los trabajadores y la nacionalización de las riquezas nacionales - entre otras cosas - perjudicando así, los intereses de una vieja oligarquía secular que jamás perdonaría que los trabajadores pudieran plantarse y defender sus derechos. Amén de ganarle democráticamente, ya que por primera vez se organizaban en torno a un proyecto de Estado de orden nacional y popular, que se llamó peronismo, y un conductor que se llamaba Juan Domingo Perón.

Tal fue esa fuerza políticamente organizada que gravita hasta nuestros días, con los vaivenes que merecen ser analizados profundamente, pero en otra oportunidad.

Esto, los trabajadores empoderados y en ascenso, es la causa central de su respuesta homicida.

El miedo que les causa perder sus prerrogativas y el fatalismo de no poder ganar en elecciones libres, los hace actuar con furia. Pero para ello necesitaban la mano que empuñe el arma. Esa mano corrupta dispuesta a mancharse con sangre del pueblo, como confesado escarmiento pero con el sólo objetivo de reinstaurar el orden del poder económico, alineado con el poder financiero norteamericano y en sociedad con las oligarquías nativas que vieron perder sus privilegios de la década infame.


La instrumentación del golpe

Aún antes del bombardeo de junio de 1955, el gobierno peronista estuvo sujeto a acciones desestabilizadoras que incluyeron atentados con bombas en movilizaciones, desabastecimiento, denuncias de corrupción jamás comprobadas, todas ellas fogoneadas y financiadas por el departamento de estado de EEUU y el Foreign Office británico, y garantizadas con la plataforma de difusión en que se transforman los medios gráficos, cuyos dueños al día de hoy siguen siendo los mismos.

Los bombarderos pintados con el símbolo de Cristo vence

A todo esto hay que sumarle el fuerte enfrentamiento con el Vaticano, en ese momento al mando de Pío XII, y con la cúpula de la Iglesia argentina, luego de un giro de la autoridad católica romana hacia los EEUU a fin de limitar el poder de gobiernos populares en latinoamérica que "podrían acercar peligrosamente a esos países hacia el comunismo" o a ciertas formas de populismo nacionalista antinorteamericano.

Se crea el Partido Demócrata Cristiano, uno de cuyos fundadores es José Alfredo Martínez de Hoz, y se comienza a alertar desde algunos púlpitos sobre las políticas anticlericales que ven en el peronismo.

Como respuesta, Perón profundiza en los derechos civiles promoviendo la modificación del Régimen del menor y la familia, así como la ley de Divorcio Vincular; nombra al rabino Amran Blum, catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras, como asesor presidencial en temas religiosos; se deroga las excepciones de impuestos y contribuciones estatales a las instituciones religiosas, conventos y colegios; se suprime la enseñanza de religión y moral en las escuelas públicas.

Todo esto lleva a movimientos de reacción y contra reacción en la calle, que suma a la sensación de caos pretendida por las fuerzas que querían desestabilizar al gobierno nacional.

Cabe destacar el contexto internacional de ese momento histórico: Los países victoriosos de la segunda guerra mundial ya habían superado la etapa de posguerra y se estaba debatiendo la articulación de dos grandes bloques. Uno capitalista y el otro bajo la órbita de Moscú. Si bien la Argentina de Perón había dado muestras expresas de pertenecer a una "Tercera posición" con otros países del mundo, esta área del planeta debía quedar sí o sí en manos de gobiernos pro-norteamericanos por lo que tenían que barrer con los líderes populares y con los movimientos obreros organizados de concepción antiimperialista.


La hora de las arpías

Los generales Eduardo Lonardi y Eugenio Aramburu junto al contralmirante Isaac Rojas gestan el golpe del 16 de septiembre de 1955 con apoyo abierto de la inteligencia británica.
Lonardi asume por menos de dos meses. Es relevado por una supuesta conducta conciliadora. Atrás se lo puede ver a Isaac Rojas


La sublevación contó con la suma de un número importante de regimientos pero no logró contar con la mayoría de las fuerzas armadas. Hubo duros enfrentamientos entre fuerzas del Ejército y la Aviación Naval en la zona de Sierra de la Ventana y combates de consideración en Bahía Blanca. Tras varios días de insurrección y al no poder imponerse numéricamente, el 19 de septiembre Rojas ordena al crucero "9 de julio" bombardear la refinería de Mar del Plata, la que arde durante días dejando un saldo de cientos de muertos.

Rojas y Aramburu, la conducción real del movimiento antidemocrático.


Con el hecho consumado ahora Rojas emplaza a Perón a renunciar ante la amenaza de bombardear las refinerías de Ensenada y Dock Sud, sus barcos son reabastecidos por buques británicos que se encontraban dando apoyo logístico al golpe.

Tiempo después, Raúl Scalabrini Ortiz escribía en la revista 'Qué sucedió en siete días': "Dos mil millones de dólares –el precio de nuestra miseria – es lo que está costando al país, hasta la fecha, el pago de la ayuda prestada por Gran Bretaña a la ‘revolución libertadora’. Quien formuló tan concreta acusación es don Rodolfo Irazusta... copartícipe de la gestión y de la responsabilidad ulterior del sangriento trastorno institucional ocurrido en 1955...’ No es posible que las espoletas de los proyectiles y el combustible de los barcos... cueste al país, como le está costando... dos mil millones de dólares.”
Rojas victorioso luego de bombardear la refinería de Mar del Plata


Perón pide asilo en el consulado del Paraguay e iniciará su exilio de 17 años. El pueblo trabajador y los más humildes quedarán otra vez bajo las garras del poder económico local y el poder financiero internacional.


Breve conclusión

No hay mejor forma de analizar los acontecimientos políticos que por sus consecuencias. En este caso, el golpe de la autodenominada "revolución libertadora" dejó su huella esparcida en las dos décadas que la sucedieron, y sentó las bases del más sangriento golpe militar de la historia argentina, allá por 1976.

Pérdida del poder adquisitivo de los salarios y de conquistas laborales, inicio del endeudamiento con el FMI, extranjerización de la economía, reinstauración de los monopolios agroexportadores, proscripción por 18 años del partido más popular de la Argentina y de su líder, fusilamiento de obreros y militares democráticos, prohibición de agremiación, entre otras medidas.

El dato estratégico más significativo se dio en el manejo del área económica. Por medio de Álvaro Alsogaray y A. Krieger Vassena se instaló el modelo de desinversión del Estado a mano de compañías extranjeras y se instala al salario del trabajador como variable de ajuste de todos los gobiernos que sucederán.
Abrazo de Rojas y Menem, todo un símbolo de la traición al ideario peronista


Años más tarde, el dogma neoliberal ganará su esplendor - a fuerza de bala y traición - de la mano de Martínez de Hoz y Cavallo...

Esta es la palpable evidencia de lo que representan los golpes de estado a gobiernos populares, con su secuela de terror, muerte, pobreza y endeudamiento que sufriera la inmensa mayoría de los argentinos y el Estado Nacional, que dejó de ir a su rescate.


El ADN destituyente

Clarín y su cita de honor
El objetivo más altruista del análisis histórico debe ser que no se repita, por lo menos en sus aspectos más negativos. De todas maneras, quizás por su modo cíclico, hay acontecimientos que tienden a repetirse una y otra vez sobre todo si están dictados por la disputa de quién detenta el poder en un país.Todos los golpes de estado a gobiernos populares y democráticos estuvieron precedidos por la instalación de malestar social, ya sea por medio de la carestía y el desabastecimiento de los alimentos, a través de campañas de denuncias sobre los gobernantes, siembra de la sensación de caos e inseguridad, y la necesaria alianza de los partidos opositores con el poder económico y mediático.

Bueno sería, apenas como un humilde homenaje a tantas víctimas de la fuerza brutal, que aprendamos a reconocer los mecanismos de la reacción antidemocrática que oscurecen y distorsionan la realidad hasta nuestros días, y a reclamar con firmeza que los poderosos se sometan a la ley permitiendo que los pueblos puedan elegir con libertad quienes los conducen en su camino hacia la soberanía política, la justicia social y la independencia económica.

Bs. As., 16 de septiembre de 2013

Fernando Triviño




sábado, 14 de septiembre de 2013

Los episodios de fuga de capitales desde 1976

La tablita cambiaria de Martínez de Hoz y su posterior debacle de 1978 a 1982 contabilizó una fuga de 23.874 millones de dólares. La recesión económica por el Efecto Tequila y las posteriores crisis financieras en mercados emergentes de 1995 a 1998 sumaron una fuga de 41.039 millones de dólares.


El derrumbe de la convertibilidad 1999-2001 totalizó una fuga de 28.526 millones de dólares.La dimensión que ha adquirido la fuga de capitales en la economía argentina es impresionante.

Desde 1978 hasta 2011, acumuló
unos 174.000 millones de dólares
Cada episodio de fuga tiene rasgos propios, pero todos se unifican en que se desarrollaron en un contexto de integración de la economía nacional a las finanzas globales desreguladas y a frágiles mecanismos de control de los movimientos de capitales. La cuestión que los diferencia es el disparador para cada uno de los períodos de transferencia de riqueza local al exterior.

El aspecto notable de la gran fuga en el kirchnerismo fue que no derivó en una crisis de proporciones. Es el factor distintivo respecto a los episodios anteriores. Evidentemente tuvo un indudable impacto en la economía local, no tanto por afectar el crecimiento del PBI, sino por restringir márgenes de acción de la política económica desafiados con medidas heterodoxas, como la utilización de reservas para pagar vencimientos de deuda pública. Teniendo en cuenta las otras experiencias de fuga de capitales, ese inédito comportamiento de la economía ha desconcertado a economistas del establishment, quienes fueron sumando frustraciones porque la devaluación que proponían y el descalabro económico que anunciaban, y deseaban, no se concretaba. La decepción se acrecentaba porque la compra de dólares, las corridas y posterior fuga al exterior no tuvieron el efecto disciplinador esperado, como el que padecieron gobiernos pasados. No ha sido un dato menor el fracaso de esa tradicional estrategia de presión sobre gobiernos elegidos por la voluntad popular. Precisar las condiciones que neutralizaron el impacto de la fuga de capitales más intensa de todas brinda elementos para acercarse a una mejor comprensión del ciclo de la economía argentina durante los gobiernos kirchneristas.

Desde 2007 hasta fines de 2011, el monto de la fuga ha sido impactante: 79.281 millones de dólares. Monto que casi duplicaba la cantidad de reservas que el Banco Central acumulaba en diciembre de 2011, y representaba el 18 por ciento del Producto Interno Bruto (435.179 millones de dólares, según FMI World Economic Outlook Database, 2011). A pesar de que este fabuloso drenaje de divisas superó los registrados en otros episodios críticos desde 1976, la economía no colapsó ni el sistema bancario y cambiario necesitó de la asistencia del Banco Central. Las principales variables macroeconómicas estuvieron bajo control. Es una característica notable del ciclo económico. En las experiencias previas, la salida de capitales reflejaba una disminución significativa de las reservas internacionales debido a que el Banco Central proveía una parte importante de esos fondos. Otra parte era financiada vía endeudamiento externo.

Si bien el stock de reservas no descendió sustancialmente, la magnitud de la variación resultó muy afectada. Un simple cálculo muestra que sin fuga de capitales, el total de reservas hubiera sumado, por lo menos, 124.000 millones de dólares a diciembre de 2011. La diferencia con el stock efectivo de unos 45 mil millones de dólares es un dato contundente del costo para la economía y el esfuerzo necesario para evitar una crisis motivada por el rasgo estructural de fuga de capitales de la economía argentina.

La fuga no se financió con endeudamiento del Estado. La fuente principal fue el saldo de la balanza comercial. Gran parte de las divisas provenientes del superávit comercial de ese período no se acumularon en las arcas del Banco Central, sino que pasaron a integrar el stock de los activos externos privados no financieros. La fuga representó el equivalente a casi el 80 por ciento del saldo positivo de la balanza comercial. Sin ingreso de fondos por endeudamiento externo, la alternativa vedada a partir del default y de la renegociación de deuda con fuerte quita de capital, y con un regular flujo de inversiones extranjeras, las divisas provenientes del saldo de la balanza comercial fueron un muy importante estabilizador del mercado de cambios.


DOLAR: EL CASO BRASIL EN COMPARACIÓN CON ARGENTINA

Historias similares 
con respuestas diferentes

Prácticas económicas y conductas sociales de décadas terminaron por configurar una pauta dolarizada que requiere de una labor paciente para modificarla, de incierto resultado. No se logra en forma inmediata. El principal problema del nuevo régimen cambiario es el mercado inmobiliario, puesto que es una de las mayores expresiones de la dolarización de la economía. En un reportaje en Página/12 Héctor Valle afirmó: “Argentina es el único país del mundo donde el cemento se vende en pesos, los ladrillos se venden en pesos, la mano de obra se paga en pesos y los departamentos cotizan en dólares”.

Brasil es el ejemplo más cercano de un mercado inmobiliario local que puede concretar operaciones en moneda nacional. El dólar no es tomado como referencia para la cotización de las viviendas. Aquí es donde se expresa con nitidez que la dolarización en Argentina no es sólo un tema económico.

En no pocas oportunidades se ha explicado que la obsesión por el dólar en Argentina tiene su origen en las sucesivas crisis económicas, devaluaciones, años de alta inflación hasta hiperinflación y repudio de contratos económicos, como el default de la deuda.

En ese inventario de descalabros, sin embargo, el caso brasileño no es diferente al argentino.

Argentina no se encuentra al tope de los países defolteadores. Desde su independencia en 1816, declaró la cesación de pagos de la deuda en siete oportunidades, siendo la última de gran magnitud en 2001. Brasil defolteó la deuda nueve veces desde su independencia en 1822, siendo el último en 1983, según la investigación de Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart, Ocho siglos de crisis financieras. Historia mundial de los defaults.

Brasil incumplió con el pago de la deuda más veces que Argentina.

El recorrido inflacionario tiene también muchos parecidos.

Brasil registró tasas de inflación altas, por encima del 30 por ciento a partir de 1974. La variación anual de los índice de precios al consumidor, promedio anual, desde 1982 a 1994 se ubicó siempre arriba del 100 por ciento por año, con picos de 235 por ciento en 1985. Tuvo hiperinflación de 1988 a 1994, con un piso de 1000 por ciento anual y un máximo de 2946,7 por ciento en 1990. Un año antes, Argentina había tenido un aumento del índice de precios al consumidor de 3079,5 por ciento.

Brasil tuvo inflación alta e hiperinflación durante muchos años como la Argentina.

Brasil reúne entonces las mismas condiciones de experiencias económicas traumáticas de Argentina, utilizadas como factores explicativos del atesoramiento de dólares o la referencia del dólar para los valores de los inmuebles. Pero en Brasil no utilizan el dólar en sustitución a la moneda nacional. El ahorro y la compraventa de inmuebles no están dolarizados en el mercado brasileño.

Esto no implica que grandes capitales brasileños no fuguen dinero al exterior o desvíen fondos no declarados hacia paraísos fiscales o hacia la compra de inmuebles en Punta del Este y Miami. Es un comportamiento tradicional de las elites latinoamericanas. Pero el desarrollo de transacciones domésticas relevantes tiene como unidad de cuenta la moneda nacional, el real.

¿Por qué segmentos influyentes de la economía argentina entonces están dolarizados?

La conducta rentista ha alterado históricamente el funcionamiento de la economía argentina, y el régimen financiero ultraliberal instalado por la dictadura de 1976 y la convertibilidad, en los ’90, definieron el carácter bimonetario de la economía. La ortodoxia y los sectores conservadores rifaron la soberanía monetaria.


La tarea de desarticular la dolarización no es sencilla ni inmediata. La dificultad de esa labor no significa resignarse y abandonarla, sino encontrar la estrategia adecuada para ir cambiando prácticas que se hicieron habituales.

04/11/2012
FUENTE: PÁGINA 12




viernes, 13 de septiembre de 2013

Marechal, cara al viento como un león


"Creo que actualmente hay dos Argentinas: una en defunción, cuyo cadáver usufructúan los cuervos de toda índole que lo rodean, cuervos nacionales e internacionales; y una Argentina como en navidad y crecimiento, que lucha por su destino, y que padecemos orgullosamente los que la amamos como a una hija. El porvenir de esa criatura depende de nosotros, y muy particularmente de las nuevas generaciones".


Por Roberto Bardini (*)

Estas líneas pertenecen a Leopoldo Marechal, nacido el 11 de junio de 1900 en el barrio de Almagro. Son parte de "Los puntos fundamentales de mi vida", un texto del escritor que publicó el suplemento Cultura y Nación de Clarín el 29 de marzo de 1973, tres años después de su muerte. En ese mismo texto póstumo, Marechal afirma:

"Desde hace algunos años oigo hablar de los escritores comprometidos y no comprometidos. A mi entender, es una clasificación falsa. Todo escritor, por el hecho de serlo, ya está comprometido: o comprometido en una religión, o comprometido en una ideología político-social, o comprometido en una traición a su pueblo, o comprometido en una indiferencia o sonambulismo individual, culpable o no culpable. Yo confieso que sólo estoy comprometido en el Evangelio de Jesucristo, cuya aplicación resolvería por otra parte, todos los problemas económicos y sociales, físicos y metafísicos que hoy padecen los hombres".

A Marechal también le pertenece esta frase: "¿Saben ustedes que durante una tormenta el león da la cara al viento para que su pelambre no se desordene? Yo hago lo mismo: doy la cara a todos los problemas: es la mejor manera de permanecer peinado".

Lo dice un poeta, narrador, ensayista y dramaturgo que enfrentó todos los problemas que le salieron al paso y permaneció peinado, sin caer en "agachadas", hasta su muerte el 26 de junio de 1970. Hijo de un obrero mecánico uruguayo y madre argentina de familia vasca, Marechal también es católico y peronista. Nunca se arrepiente de su opción política a pesar de que tuvo que pagar un alto precio: el silencio editorial, el autoaislamiento, el desprecio oficial de los "vencedores" de septiembre de 1955.

"Crimen"... y castigo

¿Cuál es el "pecado" de Marechal? Ocupar cargos públicos de 1944 a 1955. Por un lado, la cultura liberal representada por la revista Sur y los diarios La Nación y La Prensa no le perdonan al escritor su amistad con algunos intelectuales nacionalistas. Marechal era maestro de primaria, profesor de secundaria y bibliotecario; para mejorar su situación laboral en 1943 acepta el cargo de director del Consejo General de Educación, en Santa Fe, que le ofrece Gustavo Martinez Zuviría, entonces ministro de Instrucción Pública. Al año siguiente, Ignacio Anzoátegui lo invita a colaborar en la recién creada Secretaría de Cultura y lo designa director general

Por otro lado, la inquisición liberal instaurada por la autodenominada "revolución libertadora" de 1955 condena durante décadas a este hombre -uno de los mejores escritores argentinos del siglo XX- porque desde el 17 de octubre de 1945 adhirió al peronismo. Él mismo relata su temprano respaldo a aquella gesta popular y sus posteriores consecuencias:

"Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo a la Plaza de Mayo. Vi, reconocí y amé los miles de rostros que la integraban: no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina invisible que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista. Decidí entonces, con mis hechos y palabras, declarar públicamente mi adhesión al movimiento y respaldarla con mi prestigio intelectual, que ya era mucho en el país. Esto me valió el repudio de los intelectuales que no lo hicieron y que declararon al fin mi proscripción intelectual".

Una voz solitaria

En 1949 se publica Adán Buenosayres, novela que Marechal elaboró durante 17 años. La crítica literaria hace silencio. Sólo se escucha la voz de un casi desconocido escritor de 35 años, que apenas ha publicado un librito de sonetos y una obra de teatro: se llama Julio Cortázar y no es peronista.

Cortázar escribe en la revista Realidad (Nº 14, marzo-abril de 1949): "La aparición de este libro me parece un acontecimiento extraordinario en las letras argentinas. Se tiene constantemente la impresión de que el autor, apoyando un compás en la página en blanco, lo hace girar de manera tan desacompasada que el resultado es un reno rupestre, un dibujo de paranoico, una guarda griega, un arco de fiesta florentina del 'cinquecento', o un ocho de tango canyengue". Y finaliza el comentario: "Tal como lo veo, Adán Buenosayres constituye un momento importante en nuestras desconcertadas letras. Para Marechal quizá sea un arribo y una suma; a los más jóvenes toca ver si actúa como fuerza viva, como enérgico empujón hacia lo de veras nuestro. Estoy entre los que creen esto último, y se obligan a no desconocerlo".

En 1955, tras el derrocamiento de Perón, Marechal inicia sus trámites jubilatorios. Cuatro años después publica La Poética, gracias a un grupo de amigos que paga la modesta edición. Con humor, se autodefine como "el poeta depuesto".

Marechal le escribe a Cortázar en 1965 y le agradece aquel gesto de antaño. Desde París, el autor de Rayuela -que ya es famoso y sigue siendo antiperonista- le reitera su admiración: "Lo único bueno es recibir en cualquier momento de la vida una carta como la suya, y pensar que valía la pena haber roto una lanza en su día por una obra admirable e incomprendida".


Los miserables

Otros no son tan generosos con Marechal. "Funcionario del régimen", lo llama Eduardo González Lanuza. "Bodrio con fealdades y aun obscenidades", escribe Enrique Anderson Imbert, refiriéndose a Adanbuenosayres, en su Historia de la literatura hispanoamericana (1954), aunque en posteriores ediciones bajó el tono.

(Desde luego que hay que hacer un paréntesis para explicar quiénes son González Lanuza [1900-1984] y Anderson Imbert [1910-2000]. El primero es un químico industrial español radicado en Argentina, a quien Sur y La Nación le otorgaron categoría de poeta y crítico literario. El segundo, un cordobés que fue director de la página literaria del periódico socialista La Vanguardia y luego profesor en Harvard. Otro de los "méritos" de Anderson fue pronosticar un "oscuro futuro" para la obra de Jorge Luis Borges, una profecía fallida).

Estos escribas tolerados, halagadores del sistema y críticos con sus compatriotas de talento por el solo hecho de discrepar políticamente, no son los únicos. La añeja cultura liberal funciona muy bien en Argentina: sabe proscribir de sus páginas a los que considera "políticamente incorrectos". Como el sistema que defiende, el aparato intelectual oficial también es culpable de "desapariciones forzadas" en el campo del pensamiento nacional y popular.


En 1967, Marechal viaja a Cuba. Permanece en la isla durante febrero y marzo como jurado del concurso literario de la Casa de las Américas. Esta experiencia -como él mismo relatará después- significa una apertura de su visión política sin renunciar a su identidad cristiana y peronista, que lo acompañó hasta el último día de su vida, tres años después.



Al 17 de octubre

Era el pueblo de Mayo quien sufría,
no ya el rigor de un odio forastero,
sino la vergonzosa tiranía
del olvido, la incuria y el dinero.

El mismo pueblo que ganara un día
su libertad al filo del acero
tanteaba el porvenir, y en su agonía
le hablaban sólo el Río y el Pampero.

De pronto alzó la frente y se hizo rayo
(¡Era en Octubre y parecía Mayo!),
y conquistó sus nuevas primaveras.

El mismo pueblo fue y otra victoria.

Y, como ayer, enamoró a la Gloria,
¡y Juan y Eva Perón fueron banderas!



Obras


Los aguiluchos (1922)
Días como flechas (1926)
Odas para el hombre y la mujer (1929)
Laberinto de amor (1936)
Cinco poemas australes (1937)
Descenso y ascenso del alma por la belleza (1939)
El Centauro (1940)
Sonetos a Sofía y otros poemas (1940)
José Fioravanti (1942)
Vida de Santa Rosa de Lima (1943)
Cántico espiritual (1944)
Viaje de la primavera (1945)
Adán Buenosayres (1948)
Antología Poética (1950)
Antígona Vélez (1951)
Pequeña antología (1954)
La Poética (1959)
Autopsia de Creso (1965)
El banquete de Severo Arcángelo (1965)
Heptamerón (1966)
Poema de Robot (1966)
Las tres caras de Venus (1966)
Historia de la Calle Corrientes (1967)
Megafón o la guerra (1970)


(*) Roberto Bardini

(Buenos Aires, Argentina, 1948), periodista, escritor y docente. Tiene formación en Sociología, Filosofía y Letras e Historia, aunque no se graduó en estas especialidades. Estudió en la Escuela Superior de Periodismo (actual Facultad de Periodismo y Ciencias de la Comunicación) de la Universidad Nacional de La Plata, pero no se tituló. Ha trabajado en diarios, revistas, agencias de noticias y radio. Residió en México de 1976 a 2008, con estadías como corresponsal en San José de Costa Rica, Belice, Tegucigalpa, Managua, Río de Janeiro, Tijuana y San Diego (California). Ha escrito doce libros de historia y periodismo de investigación.





jueves, 12 de septiembre de 2013

Con un presupuesto doce veces mayor que en 2003, el CONICET celebra 55 años


"No había fondos ni cargos, y la carrera de investigador corría peligro, pero a partir de ese año el panorama cambió completamente", dice su titular, Roberto Salvarezza. En 2012 financió el trabajo de 7485 investigadores y 9076 becarios.

Por Yésica De Santo



Hoy no se concebiría que nos mandaran a lavar los platos", dice orgulloso Mario Galigniana, investigador principal del CONICET, organismo que ya cumplió 55 años. El investigador recuerda cómo una tarde de 1994, el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo mandaba a lavar los platos a una científica que pedía mayor presupuesto. Dos años después, Galigniana y su esposa, también investigadora, partían a trabajar a la Universidad de Michigan. Aquí no había presupuesto ni becas.

Incubadora, cuna y hogar de la ciencia y tecnología argentinas, el CONICET constituye uno de los activos más importantes del capital nacional en materia científica. Inaugurado el 5 de febrero de 1958 y presidido por Bernardo Houssay, el primer premio Nobel de América Latina, supo sobrevivir a los cambios de gestiones, atravesó épocas sombrías de indiferencia y otras de desfinanciamiento, y hoy, ya bajo el ala de un ministerio, su presupuesto es 15 veces mayor que el que se le otorgaba en 1991, y supera 12 veces al de hace una década. La cantidad de científicos también creció. En 2012, fueron 16561 entre investigadores (7485) y becarios (9076).

Entre sus acciones más importantes están fomentar el intercambio y la cooperación científico-tecnológica dentro del país y con el extranjero; otorgar subsidios a proyectos de investigación; y otorgar pasantías y becas para la capacitación y perfeccionamiento de egresados universitarios, o para la realización de investigaciones científicas en el país y en el extranjero. La institución logró posicionar la carrera de Investigador Científico y Tecnológico.



"Desde hace diez años, la ciencia dejó de ser un gasto y se convirtió en inversión", asegura Galigniana, y agrega que "antes no se entendía muy bien al científico y era visto como un bicho raro. Pero gracias a las políticas apropiadas, se ha tomado conciencia y hoy la mayoría reconoce la importancia de la ciencia para el desarrollo de un país".

Roberto Carlos Salvarezza es el presidente del CONICET. Para él, una de las décadas más nefastas para el consejo fue la del '90, cuando el Estado no tenía en cuenta la ciencia y la tecnología y "sólo formaban parte de los discursos. No había fondos ni cargos, y la carrera de investigador corría peligro. En 2003, el panorama cambió completamente, y se comenzó a valorizar a los científicos. Fueron diez años de crecimiento sostenido".

Si bien en un comienzo el CONICET se basó en la investigación de ciencia básica, en los últimos años se ha afianzado con creces la investigación aplicada, con transferencia de conocimientos a organismos y empresas. Para celebrar el 55º aniversario habrá mañana a las 16, en la Nave de la Ciencia de Tecnópolis, un acto conmemorativo que presidirá el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao.

"Si las políticas se mantienen a lo largo del tiempo, el futuro es más que promisorio", dice Galigniana, "porque el futuro se hace en el presente".


PIEL, CLONES Y YOGURT

Los logros alcanzados a lo largo de estos años fueron muchos e innumerables. Proyectos e investigaciones recorren una gama amplísima que va desde trabajos de investigación básica hasta la más vasta variedad de descubrimientos y desarrollos en ciencia aplicada.

Entonces no sorprende que los científicos argentinos presenten trabajos de alto nivel, reconocidos internacionalmente, como la reprogramación celular que permite transformar piel en células pancreáticas, o que produzcan semillas antisequía. Un trabajo reciente descubrió, por ejemplo, que el canto de las aves ayuda a desarrollar dispositivos de fonación para las personas que padecen alguna discapacidad.

Un proyecto premiado fue el de los "Súper clones equinos", llevado adelante por la empresa Bio Sidus y la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. En tanto, otro equipo de investigadores del CONICET estudia un tratamiento combinado contra el cáncer de páncreas y el de colon, con resultados positivos en animales en más del 50% de los casos. Y otro gran invento de los investigadores del Conicet fue el Yogurito, un alimento lácteo con Lactobacillus rahmnosus, una bacteria que refuerza el sistema inmune y previene enfermedades infecciosas, respiratorias y gastrointestinales.

09-09-2013

miércoles, 11 de septiembre de 2013

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE SAN SALVADOR DE JUJUY

Uno de los patrimonios más ricos de la región norteña

Funciona desde el 19 de abril de 1994 y consta de cinco salas donde se exhibe una gran cantidad de objetos arqueológicos de comunidades ancestrales. Sin duda posee uno de los patrimonios más ricos de la región jujeña. Se trata de uno de los museos más importantes de la provincia ya que reúne gran cantidad de objetos arqueológicos de la región.



Durante el recorrido se pueden observar piezas de piedra y cerámica primitiva que fueron halladas en San Pedro, Santa Catalina y Yavi. Asimismo, se exhiben objetos de metalurgia obtenidos en las ciudades de Tilcara y Humahuaca. Existe un espectacular diorama que representa la manera en que se vivía hace 9000 años, cuando aún los asentamientos humanos no estaban conformados en tantos pueblos.
Resulta muy interesante mirar con atención los cuerpos y cráneos disecados. Cada uno de estos elementos "narra" la historia de los individuos del lugar. También se observan momias y ajuares funerarios con hermosas urnas pintadas correspondientes a las antiguas culturas omaguaca, san Francisco, yavi y casabindo.

Uno de los cuerpos que más emociones y sorpresa despierta corresponde a un niño de apenas dos años, con sus dientes y cabello en muy buen estado, que tiene más de 1000 años de antigüedad. También se pueden encontrar colecciones líticas de puntas de flechas, cerámicas de más de 2600 años (correspondientes al período pre inca) y maravillosas vasijas decoradas con dibujos geométricos, realizadas por los hombres que habitaron el norte argentino hace muchísimos años.

La Sala 1 presenta modelado cerámico, colecciones líticas y diversas representaciones de arte rupestre. Corresponde a grupos humanos de prácticas agrícolas y economía predatoria.

En esta habitación se puede observar modelados en cerámica que representan la vida primitiva de los nativos que, constituidos en grupos, residí­an en aleros o cuevas naturales y se alimentaban de la caza y la recolección de frutos.

Por su parte, en la Sala 2 se exponen restos de la cultura jujeña más antigua (entre el 1400 y el 800 a.C.), que estaba ubicada en el sector fitogeográfico de las yungas, denominada cultura San Francisco. Allí también se puede ver una figura de arcilla que representa a la diosa de la Fertilidad y varios objetos de cerámica oxidante.

En la Sala 3 se encuentra expresado el intercambio con las colonias tiahuanacotas asentadas en la zona de San Pedro de Atacama (Chile).

También sujetos semimomificados que visten ajuares funerarios. Se exhibe una colección de cráneos con diferentes deformaciones que proceden de Keta Kara, ubicado en Humahuaca.

En esta sala se halla el cuerpo del niño de dos años que vivió hace más de 1000 años. En el pasillo, se recrea un cazador-recolector semimomificado, rodeado de elementos de trabajo: bolsas, cubiletes, flechas y arcos. 
En la Sala 4, se pueden observar hermosas vasijas de la cultura omaguaca, pintadas con rojo y negro en dibujos geométricos verticales y romboides.

En la Sala 5 se presenta el período incaico. La inserción de esta cultura se basó en la utilización territorial. Se pueden observar muestras de tejidos de fibra animal y vegetal provenientes de Agua Caliente de Rachaite, en Cochinoca, fragmentos de tejidos (ponchos) y sogas, con posible influencia incaica.

24/2/2013

LA LITERATURA EN LA ERA DE INTERNET

Acerca de la lectura en el tercer milenio.


Por Antonio Cruz (*)


Transitamos tiempos complejos. Se me ocurre que nadie puede poner en duda que los vertiginosos y turbulentos días que vivimos generan ansiedad e incertidumbre en casi todos los aspectos de la vida del hombre. La Literatura (como disciplina o como arte o si solamente la consideráramos, de manera arbitraria, como un simple elemento lúdico) no está ajena a esa confusión más o menos generalizada. Muchos de nosotros habremos escuchado o leído y quizás hasta participado de la polémica acerca de si la televisión o Internet han relegado a la lectura como hábito en las nuevas generaciones. Es más, he llegado a leer artículos en los que pensadores reconocidos especulan con la desaparición del libro, al menos en su formato impreso en papel, en no muy largo plazo.

¿Cuál es el significado de la palabra leer? ¿Qué significa la palabra lectura? Responder a estas preguntas no es tarea sencilla. A partir de los conceptos de Roland Barthes se admite que, para que el círculo iniciado por el autor de un texto literario se cierre, es indispensable que el lector le adjudique un significado, pero debemos aceptar que siempre habrá una pluralidad de interpretaciones porque los lectores no pueden evitar la participación aleatoria de sus propios conocimientos (que son contingentes al texto y propios para cada individuo) con lo que cada escrito determina una lógica interpretativa diferente en cada persona que lee.



En mi modesta opinión, si nos atenemos al concepto que sostiene que para leer es indispensable tener un libro en las manos, probablemente los que sostienen dicha teoría están en lo cierto; ahora, si nos basamos en algunas de las diferentes definiciones de la palabra “leer” que pueden encontrarse (1. Pasar la vista por lo escrito o lo impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados; 2. Comprender el sentido de cualquier otro tipo de representación gráfica; 3. Entender o interpretar un texto de determinado modo; 4. Comprender o interpretar un signo o una percepción), dicho de otra manera, si entendemos que lectura y escritura son formas de comunicación social, que el acto de leer implica interactuar con un determinado texto para comprender su significado y aceptamos que no solamente los libros pueden leerse sino también un anuncio publicitario o un grafiti o cualquier otro texto, podemos concluir que también leemos en la pantalla de nuestra computadora; por tanto, si me atrevo a calcular cuántas personas “pasan su vista por diferentes textos, los interpretan y comprenden sus signos” cotidianamente a través de Internet o en sus propios archivos virtuales, es creíble la postura que sostiene un incremento en la práctica de la lectura, aunque es imposible no aceptar que este crecimiento de la cantidad de “lectores” es absolutamente anárquico y no responde a ninguno de los cánones tradicionales de la “lectura”. Es un nuevo tipo de lectura.


De cualquier manera, más allá de una discusión que a prima facie se presenta como “bizantina”, tengo la casi certeza de que, como sostengo al principio, la literatura está sumergida en la misma confusión por la que atraviesan otras actividades humanas.

Probablemente los signos más importantes de estos tiempos son la velocidad (tal como expresa Italo Calvino en sus seis propuestas para el nuevo milenio), o la fractalidad, la brevedad, la fugacidad y la virtualidad de la literatura (según afirma Lauro Zavala, quién también habla de la “fragmentariedad paratáctica” de la escritura hipertextual propia de los medios electrónicos).

Es menester aceptar que actualmente la vida se mueve por los anchos caminos de la información y la necesidad de una comunicación rápida, concisa, inmediata, se ha convertido en algo urgente e impostergable; en algo que no admite otra forma que la hipertextual y virtual.

He notado que muchos autores demonizan a Internet por su interferencia en los mecanismos sociológicos de comunicación a los que estábamos habituados, como el caso de la lectura, pero es menester decir que, si bien los riesgos del abuso de la red son inconmensurables, la verdadera utilidad del sistema dependerá de la concepción de quienes la usan.

Es verdad que Internet es un arma peligrosa y un territorio que se presta a múltiples transgresiones. Su lenguaje dista mucho de ser el ideal de acuerdo a las tradicionales normas (el propio Calvino anticipa una “peste” del lenguaje, que se ha vuelto vago, impreciso y vacío de contenido, lo que, según sostiene, se debe a la pérdida de forma de la vida y a un extendido abandono de la espiritualidad) pero también es cierto que los medios en general y en particular los periódicos y sobre todo la televisión han variado la forma de expresarse, lo que indudablemente contribuye a una mayor confusión.



Internet nos ofrece una serie de textos que funcionan como si fuera un enorme texto fragmentado en lo que se llama hipertexto, y al que se accede por formas diferentes a la lectura convencional. En este inmenso hipertexto, el lector puede elegir o descartar a voluntad aquellos fragmentos que no le interesan, lo que deviene en múltiples lecturas que llevarán a una inevitable fragmentación de las historias. Es, salvando las distancias, como si alguien que tiene un libro en sus manos encuentra en el camino textos que le aburren o no le agradan y que con el simple acto de cambiar su señalador de posición pudiese evitarlos.

Adelaide Bianchini, en su artículo “Conceptos y definiciones de hipertexto”, sostiene que “a diferencia de los libros impresos, en los cuales la lectura se realiza en forma secuencial desde el principio hasta el final, en un ambiente hipermedial la ‘lectura’ puede realizarse en forma no lineal, y los usuarios no están obligados a seguir una secuencia establecida, sino que pueden moverse a través de la información y hojear intuitivamente los contenidos por asociación, siguiendo sus intereses en búsqueda de un término o concepto”.

Pero más allá de esto, me gustaría llamar la atención sobre la posibilidad que nos brinda Internet de acceder a la lectura de libros como la Biblia, el Corán, los clásicos y, para no aburrir con mi lista, de autores contemporáneos de renombre que, muchas veces, por diferentes motivos, como por ejemplo los mandatos de la industria editorial, son inaccesibles para el hombre común; tampoco podemos ignorar la posibilidad que tienen muchos escritores de colgar sus trabajos en la red esquivando los numerosos inconvenientes de editar en papel (ya decía Eugenio Montale que los editores muchas veces eligen aquello que más posibilidad tiene de vender en lugar de elegir los trabajos mejores y más valiosos, lo que impide a muchos poder hacer conocer sus textos). Se me ocurre que esto no es tan malo.



No desconozco los riesgos que encierra la red, pero quisiera dejar instalados los interrogantes que por ahora, para mí al menos, deberíamos aspirar a resolver. ¿Es Internet la responsable de todos los males sociales? ¿No habrá también mucho de “pereza” intelectual para generar que, de alguna manera, el hombre pueda volver nuevamente su mirada hacia su propia esencia y descubrir la riqueza de su vida interior? ¿No habrá llegado el momento de que la sociedad en su conjunto y la familia en particular intenten una mirada diferente y más amplia sobre el fenómeno de Internet y que, tal como sostienen múltiples autores, sea en el hogar donde se ejerza un control estricto sobre el contenido al que acceden sus integrantes? Por último, ¿no sería más coherente tratar de aprovechar el fenómeno Internet, de volcarlo a favor de una recomposición social y buscar un entorno menos denso y más agradable para todos?

(Extracto del trabajo “El microrrelato. Un género en expansión”, leído en la Feria del Libro de Villa María, Córdoba, el 11 de junio de 2008).


(*)Antonio Cruz


Maestro, médico y escritor argentino (Frías, Santiago del Estero, 1951). Egresó como médico cirujano de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC, 1976). Ha ejercido diversos cargos públicos relacionados con su profesión. Ha hecho periodismo radial y ha publicado colaboraciones en medios periodísticos de Santiago del Estero, Buenos Aires, Tucumán, Córdoba, Salta y otras provincias argentinas. Ha publicado los poemarios Catarsis, poemas de amor con esperanza (1998), Ashpa Súmaj (2003), Canto a mi pueblo (2003), Aires del noroeste (selección provincial del concurso literario del Consejo Federal de Inversiones, CFI; 2003) y Tránsito (desde la oscuridad hacia la luz) (2008), así como el libro de cuentos Tío Elías y otros cuentos (selección provincial del concurso literario del CFI, 2004). También es autor de dos novelas inéditas, La hoguera de las utopías y El maquinista. Textos suyos aparecen en Panorama del microrrelato en el noroeste argentino (Universidad Nacional de Tucumán, UNT), entre otras antologías. Ha obtenido reconocimientos como, en poesía, el primer premio del 2º Concurso Literario Horacio Germinal Rava (2001), el primer y segundo premio en el 2º Concurso Literario del Colegio de Médicos (2001), y en narrativa el primer y tercer premio del Concurso Literario “La Inmigración Árabe en Santiago del Estero” (2001). Ha sido jurado de diversos concursos y ha participado en eventos como la Feria del Libro de Santiago del Estero, la Feria del Libro de Buenos Aires, la Feria del Libro de Córdoba, las Primeras Jornadas Universitarias de Minificción organizadas en 2007 por la UNT, y otros. Junto a prestigiosas figuras como Lisandro Amarilla y Alfonso Nasif integró un panel sobre “Un siglo de literatura santiagueña”. Escribe artículos de opinión para medios gráficos y virtuales y ha llevado sus trabajos literarios a numerosas ciudades de Argentina y Latinoamérica, participando en numerosos recitales y encuentros de poetas o narradores. Es miembro permanente del staff de la revista literaria La Iguana, que se edita en papel y por Internet. Su obra ha sido difundida por medios periodísticos de Santiago del Estero, Tucumán, Córdoba y Buenos Aires, así como en medios digitales entre los que se cuentan Misioletras, Texto Sentido, La Cultura, Poesía+Letras, Isla Negra, La Lectura, Bitácora Global, Con Voz Propia y Fundación Cultural Santiago del Estero.

FUENTES: