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jueves, 27 de marzo de 2014

El astillero Río Santiago comienza a fabricar molinos eólicos


Astillero Río Santiago producirá molinos eólicos junto a una empresa privada, con una inversión de 18 millones de pesos, anunció su presidente, Héctor Scavuzzo.


"Hemos puesto en marcha el polo eólico bonaerense en una clara asociación entre lo público y lo privado, porque junto con la Empresa Calviño S.A comenzamos a fabricar las columnas y ahora sumamos los rotores y en poco tiempo estaremos pudiendo ofrecer a todo el país los molinos eólicos íntegramente producidos en el Astillero", precisó Scavuzzo.

Según el funcionario, "se trata de una inversión de 18 millones de pesos sumado a lo que aporta la empresa privada y a un subsidio del Gobierno nacional lo que nos permite realizar este nuevo emprendimiento". "Hay que tener en cuenta que por ley deberá haber en los próximo años 250 columnas en el territorio provincial y queremos estar preparados para ofrecerlas", agregó.

En diálogo con Radio Provincia, Scavuzzo también informó que "estaremos construyendo, entre otros, seis buques de seis mil toneladas, cuatro busques de 20 mil toneladas, tres busques de 12 mil toneladas".

Fuente: Argentina.ar
27-03-2014


martes, 3 de septiembre de 2013

Universidad del Comahue: Un avance por la Energía Renovable

Turbina eólica de eje vertical.


La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Comahue presentó un aerogenerador eólico que aseguran está preparado especialmente para trabajar con la potencia de los vientos locales.



El diario regional “Río Negro” conversó con el ingeniero Carlos Labriola, uno de los promotores del proyecto. Se trata de la turbina eólica Darrieus, de eje vertical con curvatura de catenaria Tropopskien que – explicó – ofrece las ventajas de ser omnidireccional: toma energía del viento en cualquier dirección que provenga y, además, posee partes pesadas a nivel de suelo lo que abarata el uso y tamaño de grúas.

–¿Cómo surge la iniciativa y quiénes trabajaron en la primera parte del proceso?

Surgió en 1995 cuando se comenzó a estudiar los vientos del Comahue. Luego de posgrados y trabajos presentados a congresos sobre el tema, se afianzó la propuesta y en el 2001 se pensó en abastecer a la Facultad de Ingeniería. Crisis económica mediante, recién se pudo materializar en el 2010 con un proyecto de investigación formal que denominamos “Central Eléctrica Escuela, a partir de combustibles renovables combinados” inicialmente para abastecer de energía eléctrica a la facultad y ahora para toda la Universidad con 1,5 megavatios. Han trabajado cinco ingenieros, dos maestrandos, un doctorando, 40 alumnos de grado y dos alumnos de tecnicaturas.

–¿De las mediciones y ensayos surge una disminución de los vientos en la región?

A nivel global ha aumentado la humedad en la atmósfera, lo que indicaría una disminución de las velocidades medias globales, pero eso no indica que la energía entregada por el viento durante las tormentas en un año sea menor, ya que hemos observado un incremento de las ráfagas máximas en alrededor de 10 km/h por década. Esto indica que hay que mejorar la tecnología para extender la velocidad de corte de 25 m/s a 30 m/s y así incrementar/mantener la energía suministrada a la red ante la baja de la media. Algunas empresas como Enercon, que son las únicas turbinas que siguen funcionando como el primer día en Pico Truncado y Comodoro Rivadavia.

–¿Cuáles son las ventajas?

En la zona de precordillera, 150 a 300 kilómetros de los Andes, los vientos poseen muchas ráfagas, que perduran varias horas, por ejemplo desde Las Lajas (130 km/h) y llegan a Neuquén tres horas más tarde, aproximadamente con 100 km/h y las mismas variaciones de viento atenuadas. Esto es por efecto del paso de los vientos del oeste-noroeste o sudoeste por la cordillera y a su vez potenciados por la compresión atmosférica de las bajas temperaturas cordilleranas. Esto agravado por el cambio de dirección del viento, el 70% de las veces durante las ráfagas. Estos estudios han sido desarrollados por el doctor Jorge Lassig con su grupo de Ingeniería del Viento. Entonces la turbina de eje vertical con curvatura de catenaria Tropopskien ofrece las ventajas de ser omnidireccional o sea que toma energía del viento en cualquier dirección que provenga. Además, mejoramos el rotor con el diseño en fibra y resina para que soporte hasta 30 m/s junto con frenos aerodinámicos y le hemos adicionado en las partes menos eficientes del rotor un sistema Savonios de autoarranque.

31 agosto de 2013







viernes, 30 de agosto de 2013

Energías renovables y tecnologías bioclimáticas en viviendas sociales


El INTI participa de un proyecto para la utilización de energías renovables y tecnologías bioclimáticas en viviendas sociales. Esta iniciativa contempla la construcción de 128 casas piloto y se llevará a cabo en siete provincias.


El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) participa de un proyecto para integrar la tecnología bioclimática a la construcción de viviendas sociales. Esta convocatoria, liderada por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable y la Subsecretaría de Desarrollo Urbano, busca lograr una reducción del consumo de energía aplicando técnicas de eficiencia energética y energías renovables. La idea es construir 128 viviendas piloto en el país, donde a través del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés) se obtendrá una donación de 10 millones de dólares para financiar este proyecto.


La construcción de las viviendas será realizada en Salta, Tucumán, Formosa, Mendoza, Buenos Aires, Chubut y Tierra del Fuego, por los respectivos Institutos Provinciales de Vivienda (IPV) y financiadas por la donación. El INTI tendrá a cargo la especificación del equipamiento para el monitoreo in situ de las viviendas y la capacitación de personal para su realización a lo largo de un año. Concretamente, el Centro INTI-Construcciones se encargará de los aspectos de diseño y monitoreo de las viviendas construidas, mientras que INTI-Energía realizará su aporte en la evaluación de eficiencia energética y energías renovables, para las distintas regiones bioclimáticas representadas por siete provincias en el proyecto.

El INTI participa de un proyecto para la utilización de energías renovables y
tecnologías bioclimáticas en viviendas sociales. Esta iniciativa contempla
la construcción de 128 casas piloto y se llevará a cabo en siete provincias.

El ingeniero Vicente Volantino, subdirector de INTI-Construcciones, explicó: “Es sabido que el comportamiento térmico y energético de las viviendas de interés social es bastante bajo. La idea es el mejoramiento de estas viviendas para una futura construcción, proponiendo que se va a lograr una reducción del consumo de energía por aplicar técnicas de eficiencia energética y energías renovables”. El problema, según el experto, no es solo la calidad de los materiales, sino que desde el punto de vista térmico “no se cumplen con las expectativas mínimas de calidad de vida de los ocupantes”; por ejemplo, la no utilización de aislación térmica en las paredes y en los techos deriva en un consumo excesivo de energía para aclimatar las viviendas.

Siete provincias, seis zonas bioambientales, 128 casas

Este proyecto contempla cuatro grupos de viviendas. En el primero, se busca mejorar las características térmicas del envolvente (muros y techos) con respecto a las viviendas que ya se están construyendo, midiendo los datos que resultan de la interacción entre la casa y sus habitantes; mientras que en un segundo grupo se realizan idénticas mediciones pero en viviendas deshabitadas.

Un tercer grupo de casas tiene pautas de diseño bioclimático, con lo que cambia la morfología y tipología respecto a lo que ya se construyó. “Se aprovechan los recursos naturales. Por ejemplo, se colocan ventanas con captación solar beneficiosa para climas fríos, o en caso contrario, se usa protección solar para climas cálidos. Otra forma es utilizar vegetación, o que los locales principales estén orientados con preponderancia al norte, y las áreas de servicio al sur”, comentó Volantino. Por último, en el cuarto grupo de casas, se aplicarán energías renovables, donde la mayoría usa colectores solares para el calentamiento de agua.

El objetivo de todo este trabajo es medir qué ahorro energético permiten estas distintas tecnologías. Se medirán la temperatura y humedad relativa en los principales ambientes de las casas, para evaluar en qué condiciones de confort viven las personas, y verificar si existe sobrecalentamiento o subenfriamiento. Además, se medirán los consumos de gas, electricidad y agua. Otra parte importante que se realizará es la evaluación de los potenciales incrementos de los costos, que en algunos casos pueden llegar hasta el 20%, aunque la intención del Proyecto GEF es disminuirlos al mínimo posible.

Manos a la obra

Los Institutos Provinciales de la Vivienda (IPV) serán los encargados de la construcción -aunque contarán con un fuerte apoyo por parte del INTI-, y también tendrán a su cargo la operatoria y los pliegos de especificación para la contratación de las empresas constructoras. En lo que hace al proyecto, el Instituto capacitará no sólo a los habitantes de las viviendas para que puedan aprovechar al máximo las potencialidades energéticas de las casas, sino también al personal de los IPV para que puedan llevar a cabo el monitoreo y medición requerida. Una vez que esos datos estén recogidos, el INTI se encargará de la evaluación final.


20-05-2013